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viernes, 20 de enero de 2012

correo polemico El posible rostro de Jesus

(cav) Jesus el Nazareno -
1

PARA: 1 destinatarioCCO: Vos
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Mas o menos como seria el rostro de Jesus.-
Saludos

Nelson


---------- Mensaje reenviado ----------
De: RainmakerCav
Fecha: 19 de enero de 2012 05:02
Asunto: (cav) Jesus el Nazareno -
Para: E-Grupo Difusión CAV


Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué - Chile
Diciembre de 2011
isp2002@vtr.net
http://www.isp2002.co.cl/


Hemos tenido la audacia de afirmar que las religiones de Misterios y las iniciaciones paganas
presentaban grandes similitudes con el Cristianismo de los primeros siglos.
Lejos de ser la religión o la tradición esotérica que conocemos actualmente bajo este término,
en sus orígenes el Cristianismo tenía, tanto en sus ritos como en su doctrina,
un carácter fundamentalmente esotérico y por consiguiente, iniciático.
René Guénon

Por el año 250 circulaban más de 200 Evangelios con relatos de la venida del Mesías. De ellos, por imperial orden del emperador Constantino sólo 4 quedaron como texto oficial de la Iglesia, sin conocer nosotros ninguno de sus originales. De los otros relatos, hoy llamados Apócrifos, que, por orden superior no debió considerar el sacerdote compilador y traductor desde el arameo, existen fragmentos originales de algunos y primeras copias de otros. Entre ellos sobrecoge leer el nacimiento de Jesús. ¿Qué nos dicen esos primeros cristianos sobre esa especial Natividad?
No llegó al mundo Jesús en un pesebre como se supone, lo hizo en una caverna. José y María caminaban de noche y María señala que el niño está pronto a nacer. Ven una oscura caverna que se ilumina intensamente al ingresar a ella María.
Parte José en busca de una partera. Entonces la partera con su aprendiz y otra partera más se pusieron en camino con él.
Al llegar al lugar de la gruta se pararon, y he aquí que ésta estaba sombreada por una nube luminosa. De repente, la nube empezó a retirarse de la gruta y brilló dentro una luz tan grande que los ojos no podían resistirla. La partera dio un grito, diciendo: “Grande es para mí el día de hoy, ya que he podido ver con mis propios ojos un nuevo milagro”. José dice desde fuera a María: "Aquí te traigo dos parteras". Entró Zelomi y exclamó luego de palparla: "¡Señor, Señor, misericordia! Jamás se ha oído ni ha podido caber en cabeza humana que estén henchidos los pechos de leche y que haya nacido un infante dejando virgen a su madre. Virgen concibió, virgen dio a luz y virgen quedó después". Sigue relatando la partera después de salir de la gruta: "Cuando hube entrado para examinar a la doncella, la encontré con la faz vuelta arriba, mirando al cielo y hablando consigo misma. Dime hija, le señalé: ¿No sientes por ventura alguna molestia o tienes algún miembro dolorido? Mas ella continuaba inmóvil mirando al cielo, cual una sólida roca y como si nada oyese. En aquel momento se pararon todas las cosas, silenciosas y atemorizadas; los vientos dejaron de soplar; no se movió hoja alguna de los árboles, ni se oyó el ruido de las aguas; los ríos quedaron inmóviles y el mar sin oleaje; callaron los manantiales de las aguas y cesó el eco de voces humanas. Reinaba por doquier un gran silencio. Hasta el mismo polo abandonó desde aquel momento su vertiginoso curso. Las medidas de las horas habían ya casi pasado. Todas las cosas se habían abismado en el silencio, atemorizadas y estupefactas. Nosotros estábamos esperando la meta de los siglos. Y en cuanto salió de ella la Luz, la doncella reconoció a quien ella misma había alumbrado. El niño lanzaba resplandores, lo mismo que el sol. Estaba limpísimo y era gratísimo a la vista. Tenía fija mi vista en el intenso resplandor que despedía la Luz que había nacido. Y esta Luz fuese poco a poco condensando y tomando la forma de un niño, hasta que apareció un infante tal como suelen ser los hombres al nacer. No lloraba como suelen hacerlo los recién nacidos. Me incliné, le toqué, le levanté en mis manos con gran reverencia y me llené de espanto al ver que no tenía el peso de un recién nacido y no estaba manchado en lo más mínimo, sino que su cuerpo todo era nítido, era ligero de peso y radiante a la vista. Me dirigió una gratísima sonrisa y fijó en mí una penetrante mirada y al instante salió de su vista una gran luz como si fuera un relámpago". A su aprendiz al retirarse le dijo: "Hija mía, coge el taburete y vámonos. Hoy mi vejez ha podido ver a una parturienta sin dolores y a una virgen que es madre, si es que lo que acabamos de ver puede llamarse un parto".Entra a continuación Salomé, la otra partera que con ellos llegó y pregunta a María: "¿Quién eres tú que, como virgen has dado a luz una Luz? Pues tú no eres como las demás hijas de Eva", a lo que replica María:

"Lo mismo que mi hijo no tiene igual entre los niños,
de igual manera
su madre no tiene semejante entre las mujeres".

Tres días después de nacer el niño, salió María de la gruta y se aposentó en un establo.
Y así la LUZ llegó al mundo hace 2.000 años, y de manera diferente, cumplidas ya las señales, volverá "pronto" la Fuente de la misma LUZ...

***

Al escribir mi libro 373, "Breviario del Portal", un Legado del autor, sabía que representaba el último escrito del extenso Portal, sin embargo, y esta vez no por alegría precisamente, sentí que era mi deber hacer un escrito de Navidad 2011.

Ocho títulos he dedicado en el Portal a la Navidad, entre los años 1997 y 2008. Este 2011, finalizando noviembre sentí que debía dedicar un título a un tema que además de FE es de Esperanza y Alegría para muchos. En lo personal cómo no serlo si representa rememorar la llegada de la Luz al mundo en la forma del Niño Jesús y presentir que "pronto" esa Luz, al fluir a la mente humana se hará consubstancial con nosotros en la Redención que lo será para TODOS y no tan solo para unos pocos...


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Carta de Publio Léntulus a Tiberio:

En la actualidad vive en Judea un hombre de virtudes singulares cuyo nombre es Jesús.
Los bárbaros lo consideran profeta, pero sus seguidores lo aman y lo adoran como Hijo de Dios inmortal. Con su llamado hace salir de las tumbas a los muertos y sana toda clase de enfermedades con su palabra o con su toque. Es un hombre alto, bien formado y de aspecto reverente y amistoso. Su cabello es de un color que no puede ser igualado, cae formando rizos llenos de gracia que rodean su cabeza en forma agradable a la manera que usan los nazarenos, Su frente es alta, amplia, imponente. Sus mejillas sin mancha ni peca, hermosamente sonrosadas. Su nariz y boca están formadas con exquisita simetría. Su barba, del mismo color que su cabello, se divide bajo su mentón. Sus ojos son de un azul claro, limpios, serenos, inocentes, dignos, varoniles y maduros. Su cuerpo proporcionado, perfecto y cautivador. Es delicioso contemplar sus manos y brazos. Reprende con majestad, aconseja con suavidad y todo lo que enseña, ya sea por palabra o por acción, es elocuente y tiene autoridad. Nadie lo ha visto reír, sin embargo, sus modales son altamente agradables y ha llorado frecuentemente en presencia de los hombres. Tiene un carácter equilibrado, es modesto y sabio. Es un hombre que por su extraordinaria hermosura y por su perfección divina supera a los hijos de los hombres.

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Carta de Poncio Pilatos al emperador:

1. Poncio Pilatos a Claudio Tiberio César, salud.
2. Por este escrito mío sabrás que sobre Jerusalén han recaído maravillas tales como jamás se vieran.
3. Los judíos, por envidia a un profeta suyo, llamado Jesús, lo han condenado y castigado cruelísimamente, a pesar de ser un varón piadoso y sincero, a quien sus discípulos tenían por Dios.
4. Lo había dado a luz una virgen, y las tradiciones judías habían vaticinado que sería rey de su pueblo.
5. Devolvía la vista a los ciegos, limpiaba a los leprosos, hacía andar a los paralíticos, expulsaba a los demonios del interior de los posesos, resucitaba a los muertos, imperaba sobre los vientos y sobre las tempestades, caminaba por encima de las ondas del mar, y realizaba tantas y tales maravillas que, aunque el pueblo lo llamaba Hijo de Dios, los príncipes de los judíos, envidiosos de su poder, lo prendieron, me lo entregaron, y, para perderlo, mintieron ante mí, diciéndome que era un mago, que violaba el sábado, y que obraba contra su ley.
6. Y yo, mal informado y peor aconsejado, les creí, hice azotar a Jesús y lo dejé a su discreción.
7. Y ellos lo crucificaron, lo sepultaron, y pusieron en su tumba, para custodiarlo, soldados que me pidieron.
8. Empero, al tercer día resucitó, escapando a la muerte.
9. Y, al conocer prodigio tamaño, los príncipes de los judíos dieron dinero a los guardias, advirtiéndole: Decid que sus discípulos vinieron al sepulcro, y robaron su cuerpo.
10. Mas, no bien hubieron recibido el dinero, los guardias no pudieron ocultar mucho tiempo la verdad, y me la revelaron.
11. Y yo te la transmito, para que abiertamente la conozcas, y para que no ignores que los príncipes de los judíos han mentido.

cav

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