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domingo, 21 de junio de 2015

armenios,judios

,,Teatro Solís (Sitio Oficial) 1 hora · En el marco del Centenario del Genocidio Armenio, hoy se presenta el documental “El Amanecer de los Veinte”. Además, el Mtro. Álvaro Hagopian junto a Matías Craciun brindarán un concierto para violín y piano. Los esperamos a las 19 hs. con entrada libre. http://goo.gl/E2vGSB,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,Shavei Israel - Español 5 horas · ¡Hashem te extrañamos!¡Queremos volver a tenerte cerca y sentirte! Ioel Munjeh, nuestro querido músico descendiente de anusim, nos trae aquí su nueva canción repleta de deseo de volver a sentir el reposo de la presencia divinda entre nosotros. https://www.youtube.com/watch?v=s_-QO3wmn0k&feature=youtu.be Hebrew songs Mas alla de mis sentidos BS"D Este es mi proyecto de música dirigida a El Eterno, es música kosher en español, creada llena de amor y con el propósito de exaltar Su nombre. .,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,2500 ESPECTADORES NOS VINIERON A VER BAILAR HOY EN LA CIUDAD DE SAPORO (Al norte de JAPON). EMOCIONANTE!!!,tango,,,,,

martes, 10 de febrero de 2015

Sobre mi identidad judía

Sobre mi identidad judía (Certezas e incertidumbres) El fundamento de mi identidad es como me veo yo mismo y no como los demás me perciban, me amen, me acepten, me odien o me rechacen. Reconozco que los enemigos de mi identidad no tienen que ver con el mundo externo sino con mis demonios internos. Nunca vivencié una amenaza real para mi identidad judía pues esta siempre fue clara, concisa y natural. Pero, ¿por donde pasa mi identidad judía? Siempre me he visto como parte de ese pueblo Hebreo saliendo de Egipto ese 15 de Nisán del 2448 o año 1313 antes de la Era Común, que estaba en un gran dilema aguardando con gran temor a orillas del mar, sin saber qué hacer. Si entraban al mar podían ahogarse, si luchaban contra el ejército del Faraón podrían perecer en el combate y si volvían a Egipto deberían continuar en la esclavitud. De pronto y con gran determinación, irrumpió Najshón, hijo de Aminadav, de la tribu de Iehuda e introdujo un pie en el mar pero este no se abrió, se sumergió hasta su cintura y luego hasta su pecho y el mar lo seguía cubriendo, cuando las aguas alcanzaron su nariz y ya no podía respirar… el mar se abrió y el pueblo con gran regocijo comenzó a cruzar por el sólido y seco lecho rumbo hacia la Libertad. Siempre me he percibido en el Bunker de la calle Mila 18, Varsovia ese lunes 19 de abril de 1943 cuando Mordejai Anilevich lanza desde su bunker de la calle Mila 18, el levantamiento del Gueto de Varsovia para detener a las tropas nazis que comenzaban la segunda deportación masiva de judíos hacia los campos de la muerte, con poco más de doscientos combatientes judíos muy pobremente armados pero con la firme determinación de luchar contra el asesinato masivo y por la entonces utópica libertad de su pueblo. Aprendí de mis mayores que en la vida hay que ser un hombre derecho y valiente, que hay que ponerle el pecho a la vida pero también hay que estudiar una carrera, aprender un oficio y ser un idishe mench. A veces me he sentido como ese pueblo errante que ha sido obligado a dispersarse, a vagar interminablemente por todos los confines del orbe, rechazado y humillado, sin derechos a retornar a su mundo. Algunas veces me he asumido como Teseo, quien en su desafío de vencer al Minotauro y salir ileso del peligro solo contaba con la ayuda del ovillo de hilo de su amada Ariadna para hallar el camino de salida del sombrío Laberinto. ¿Entonces por donde pasa mi identidad judía? Otras veces he sido como Ajashverus, el eterno judío errante, que solo desea poder descansar algún día en su Tierra Prometida tan distante. Otras como el legendario patriarca Jacob, a quien sus hijos llevaron de muy anciano a Egipto para después retornar con el próximo éxodo a su amada Tierra. Pero también soy un sueño, soy un azar, soy un destino, cuando no se hacía adonde ir y me encuentro perdido, temo no poder encontrar mi verdadero camino. Me rechaza sobremanera la posibilidad de vivenciar mi identidad como un prisionero de extraños y sombríos conjuros que opaquen la verdadera alegría de vivenciarla como una bendición, como el orgullo de ser. Mi identidad judía no se construyó desde la eterna y persistente existencia del antisemitismo pues me rechaza la idea de ser una eterna víctima histórica. Opino como Jean-Paul Sartre que el judío auténtico se auto elije a sí mismo judío y no se identifica en la caricatura grotesca que el antisemita pretende mostrarle ya que no se avergüenza ni tiene motivo alguno para avergonzarse de su propia esencia. Mi identidad judía no se origina del trauma del Holocausto pues me impacta negativamente la posibilidad de quedar atrapado definitivamente en la inevitable maldad del ser humano. Mi identidad judía no proviene del miedo a la asimilación porque no acepto la desagradable fantasía de ser irremediablemente una especie en extinción como lo fueron los Tyranosaurus rex o los mamuts. Creo que ser un judío hoy, es una opción de vida, es ser un irremediable rebelde que nade eternamente contra la corriente del conformismo, de la mediocridad, de la corrupción y de la maldad de los hombres. Es oponerme activamente a las injusticias que percibimos en nuestra rutina cotidiana, es trabajar incansablemente desde mis imperfecciones y debilidades para ser una luz entre las naciones, es atreverme desde mis humildes lugares a hacer de este mundo un lugar realmente digno de ser vivido. Hoy me siento orgulloso de ser un judío, de pertenecer al ancestral pueblo judío y de ser por mi propia elección parte de ese pueblo judío. Mi identidad pasa por esa plegaria fundamental del judaísmo, la esencia de la fe monoteísta, la piedra angular de la Torá: "Oye, Israel, el señor es nuestro Dios, el señor es Uno" (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, ה' אֱלֹהֵינוּ, ה' אֶחָד; Shemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad Deuteronomio 6:4). Dr. Guido Maisuls Escritor y periodista. Periodismo de opinión e investigación. -- Publicado por Guido Maisuls para " Cartas desde Israel " el 2/05/2015 12:07:00 a. m. -- Publicado por Guido Maisuls para "Identidades" el 2/04/2015 06:57:00 p. m.

domingo, 9 de noviembre de 2014

La travesía de mis ancestros judios

La travesía de mis ancestros Entre los años 132 y 135 de la era común, nuestros antepasados los judíos, se rebelaron masivamente contra la opresión del Imperio Romano y del emperador Adriano, el punto detonante fue cuando anunció su plan de construir dos gigantescas estatuas en lugar del Templo: la de Júpiter y la de el mismo. En el 132 los romanos derrotan a los judíos, destruyendo totalmente los restos de la ciudad de Jerusalem, cuando estos, bajo las órdenes de Ben Cojba, intentaron desprenderse del yugo romano. Esta dramática historia concluyó trágicamente con el genocidio de entre 500.000 y 1.000.000 de nuestros hermanos, una gran parte de la población fue esclavizada, exiliada y la practica del judaísmo prohibida. Le cambiaron el nombre a Jerusalén que pasó a llamarse Aelia Capitolina y a la Judea se la denominó Siria Palestina. Nos prohibieron a los judíos vivir en Aelia Capitolina y con las expulsiones y persecuciones masivas terminamos exiliados en todos los confines del Medio Oriente, de Europa y de África. De los dos millones de judíos originales, permanecieron un millón que primero fueron presionados a convertirse al cristianismo durante el Imperio Bizantino y luego en el 1012 el califa Al-Hakim los obliga a convertirse al Islam a un medio millón de habitantes que aun se consideraban judíos. La gran mayoría se hicieron mustarabim, musulmanes por fuera y judíos secretos en su intimidad, una similitud histórica con sus hermanos marranos o anusim de la península ibérica. Aquellos judíos que por propia voluntad o llevados como esclavos por los romanos, emigraron a Italia, Francia y a otras áreas del Imperio Romano adquirieron como lengua el latín y fueron agrupándose en pequeñas y prosperas comunidades. Alrededor del año 1000 de la era común, comenzaron su migración hacia la zona del río Rin en lo que hoy es Alemania huyendo de las cruzadas, llegando hasta otras zonas de Europa Central, hasta lo que hoy es Checoslovaquia y Austria. Sanguinarias hordas de cruzados que se dirigían a conquistar el oriente se arrojaron sobre las pequeñas e indefensas comunidades judías que encontraban a su paso para destruirlas, ocurriendo masacres en Worms, Trierm Mainz y Colonia. Los asesinos ofrecieron a los judíos la opción de la conversión al cristianismo pero pocos optaron por ésta, algunos prefirieron el suicidio o el martirio. La Crónica de Salomón bar Simson relata lo sucedido en Mainz: "El enemigo cayó sobre ellos, mató a niños y mujeres, jóvenes y ancianos, todos en un día. A los rabinos no se les concedió honor ni perdón por su edad; el enemigo no mostró misericordia por niños y lactantes, ni lástima por las mujeres a punto de dar a luz." Ante el ininterrumpido e impetuoso avance del antisemitismo cristiano fueron expandiéndose sus comunidades a Polonia y hacia los ríos Duina, Dníeper y Dniéster y posteriormente a Ucrania, Lituania, Estonia y Letonia. Fueron los denominados Ashkenazim, palabra derivada del nombre hebreo medieval de Alemania: "Ashkenaz". Millones de estos seres humanos fueron hablantes del idish, de la "Mame Loshn": del lenguaje de la madre. En enero de 1960, me contaba mi abuelo José que en su Rusia natal, las pacificas comunidades judías sufrían muy a menudo de los pogromos. Con cualquier pretexto (la muerte del zar, la peste negra o la desaparición de un gentil) se incitaba, se organizaba y se ejecutaba por medio de turbas genocidas al linchamiento masivo de los judíos y al robo premeditado de sus posesiones, siempre ante la mirada indiferente, cómplice y muchas veces protagónica de los lacayos del Zar. En invierno de 189… mi bisabuelo Jacob Maisuls se consideraba una persona afortunada. Su vida transcurría placidamente en su Minsk natal, una ciudad que amaba desde siempre. Sus numerosos hijos crecían y se educaban satisfactoriamente. Su amada esposa compartía con el, todos sus sueños, desvelos y proyectos. Su comercio era próspero y el sustento de la familia estaba asegurado. Ocupaba un sitial de honor en su comunidad por su erudición y su aporte constante hacia los más necesitados. Pero los últimos acontecimientos lo inquietaban gravemente, desde el asesinato del Zar Alejandro II en la ciudad de San Petersburgo, venían ocurriendo violentos pogromos en todos los dominios del Imperio Ruso y ahora habían aparecido estos desgraciados sucesos en su propia ciudad, en su propio vecindario, muy cerca de su hogar. Una pesada gota rebalsó su copa. Una fría tarde de invierno, irrumpió su hijo mayor con el rostro demudado por la emoción y la angustia, anunciándole que acaba de recibir el llamado para alistarse en el ejército del Zar, en cumplimiento de sus diez años de servicio militar obligatorio. Con voz grave y quebrada explicaba a su padre que no debiéndole ninguna lealtad a este emperador que promovía la persecución, el aislamiento y la pobreza de su comunidad, tomaba la forzada decisión de dirigirse al puerto de Odessa y subir al primer barco que zarpara hacia America. En una corta fracción de segundo, Jacob comprendió que su hijo era el mensajero, que era el momento crucial de buscar la Paz y la Tranquilidad en lejanas y promisorias tierras americanas. Guido Maisuls Buenos Aires, Argentina.

sábado, 7 de abril de 2012

LOS JUDIOS QUE CREEN QUE JESUS ES EL MESIAS

Los judíos que creen que Jesús sí es el Mesías Julio García BBC Mundo Sábado, 7 de abril de 2012 Facebook Twitter Compartir Envíe esta página por e-mail Imprima esta nota La Menorah con la estrella de David y el Crucifijo, símbolos de dos religiones con el mismo origen. La división entre judíos y cristianos ocurrió después de la muerte de Jesús, cuando los israelitas habitaban la provincia romana de Judea y los seguidores del cristianismo se esparcieron. Pero Jesús fue judío toda su vida. Y muy devoto: iba siempre a la sinagoga, donde relataba sus parábolas y salía al paso de los desafíos que le presentaban los fariseos. Contenido relacionado Jesús, visto por otras religiones La Última Cena de Jesús fue un miércoles El Papa sostiene que los judíos no fueron culpables de la muerte de Cristo Los judíos mesiánicos -una secta poco conocida del judaísmo- aceptan a Jesús como el Mesías -el enviado o ungido de Dios- pero a diferencia de los cristianos, consideran que nunca vino a fundar una nueva religión. Para arrojar luz sobre esta fe, BBC Mundo entrevistó al rabino Yosef Harvey Koelner, de la sinagoga Beth Avinu, en Florida, Estados Unidos. Aunque su rito es muy parecido al tradicional, con lecturas y cánticos de la Biblia hebrea, la diferencia fudamental es que "los ortodoxos todavía están esperando al Mesías y no creen que Y'shua -como se llama a Jesús en hebreo- es el Mesías", explica. "Creen que adorar a Y'shua como el Mesías es idolatría, porque su doctrina dice que un hombre no puede ser igual a Dios". Los judíos de la época de Jesús no creyeron en él porque no vieron cumplirse las profecías: esperaban un rey que los liberara del yugo romano. Para ellos es sólo un personaje histórico, ni siquiera un profeta. ¿Por qué judíos mesiánicos y no cristianos? El rabino también se refirió a la razón por la cual no se consideran cristianos, como todas las denominaciones del planeta que siguen a Jesús. "Al principio todos los creyentes eran judíos o gente que asistía a la sinagoga", dice Koelner. "El contexto del Nuevo Pacto (el Nuevo Testamento) es judío". Detrás del altar de la sinagoga está la Torá y el Pentateuco, los cinco libros de Moisés. Se sabe que Pablo -que no conoció a Jesús en vida sino en una visión cuando perseguía a los cristianos- fue quien predicó el Evangelio a los gentiles, es decir, los no judíos. "Durante el primer siglo (después de Cristo) había mucho interés en el judaísmo en el mundo romano y muchos en las sinagogas estudiaban las escrituras hebreas", señala. "No creemos en la transubstanciación como los católicos, es sólo un símbolo. El pan matzo -tradicional en la comida judía- es un símbolo del cuerpo de Y'shua (Jesús), que se puede romper " Rabino Yosef Harvey Koelner Fue entonces que la creencia en Jesús se empezó a acomodar a las circunstancias. El emperador Constantino, convertido al cristianismo, cambió el día de fiesta semanal "porque en el mundo romano había muchos paganos que adoraban a su dios el domingo, día del sol". En esos tiempos, había disminuido el número de judíos creyentes y se impusieron reglas "para subyugar a los paganos" y convertirlos al cristianismo. "Como judíos mesiánicos es nuestro deseo mantener nuestra cultura, costumbres y creencias, y celebrar el Shabbat (el sábado, el día sagrado), porque Y'shua dijo que vino a los corderos de la casa de Israel", explica el rabino. Agrega que lo que ocurrió cuando se creó el cristianismo en Roma es comparable con el sincretismo religioso que se dio en América Latina con la llegada de los europeos, en el cual santos y vírgenes tienen su equivalente en creencias indígenas o cultos africanos. "Cuando yo era estudiante en México, había una iglesia católica sobre una colina, pero descubrieron que fue edificada sobre un templo azteca. Fue para subyugar a los indios, que continuaron adorando a su dios en el mismo lugar pero cambiando la forma de su templo. Casi en todos los países de Centro y Sudamérica hay una virgen, porque los dioses de los aztecas, mayas e incas los reemplazaban". Rechazo de judíos tradicionales El judaísmo mesiánico no es reconocido por el tradicional. La relación entre ellos es "de odio", afirma con tristeza Koelner. Uno de sus feligreses, Richard, agrega: "No sólo no existe una relación, sino que hay mucha división: los ultraortodoxos no aceptan al resto de los judíos, que consideran ciudadanos de segunda clase". Koelner, que nació en Chicago, también vivió en Israel, país que considera su patria. Pero uno de los problemas de los judíos mesiánicos es que en Israel no hay división entre Estado e Iglesia. Al igual que todos los judíos, los mesiánicos lloran el Holocausto. "Todavía tenemos un caso en el Departamento del Interior en nuestra ciudad, porque según la ley rabínica soy judío, pero según la ley de inmigración no, porque cambié de religión y no tengo derecho a vivir en Israel automáticamente". "Es difícil, porque mi corazón está allá, es mi tierra. En EE.UU. me siento como pez fuera del agua. Estoy esperando desde 2008. ¿Por qué? Porque creo en Y'shua. Me duele mucho", añade. Koelner nació y creció como judío ortodoxo. A los 19 años tuvo una experiencia espiritual que terminó haciéndolo creyente de Jesús y que años después lo llevó a formar parte del judaísmo mesiánico. Esta fe como tal surgió en el siglo XIX en Londres como un movimiento judío-cristiano y paralelamente en Hungría, mientras que en 1915 se organizó en EE.UU. y en 1925 a nivel internacional. Para la década de 1960 se renovó en este último país con el nombre de judaísmo mesiánico. La congregación en Florida está integrada por judíos ortodoxos que aceptaron a Jesús, israelíes, afroestadounidenses e hispanoamericanos, desencantados de la Iglesia Católica, exevangélicos y personas que están descubriendo sus raíces judaicas, que se remontan al descubrimiento de América. "En América Latina hay un interés tremendo, porque mucha gente está descubriendo sus raíces judías", comenta, mostrando un libro con los apellidos españoles de origen sefardí, los judíos que fueron expulsados por los Reyes Católicos antes del primer viaje de Cristóbal Colón. "Hay muchos libros sobre la historia de América Latina y un montón de judíos se mudaron al nuevo continente, al principio a Brasil y al norte de México y el Mar Caribe". La Pascua Los judíos mesiánicos no celebran la Cuaresma ni la Semana Santa, pero sí la Pascua. "Celebramos la resurrección de Cristo, porque ocurrió durante la Pascua", afirma Koelner. "La celebramos de una manera tradicional. Hay un libro con la historia del éxodo y, como en los primeros libros del Nuevo Pacto -Mateo, Marcos, Lucas y Juan- al final hay algunos capítulos sobre la Pascua que celebró Y'shua, cuando dijo 'durante la Pascua me recordarán a mí'". Sin embargo, no comulgan: "No creemos en la transubstanciación como los católicos, es sólo un símbolo. El pan matzo -tradicional en la comida judía- es un símbolo del cuerpo de Y'shua, que se puede romper". "Solamente tomamos la 'comunión' dos veces al año, durante la Pascua, la primera y la segunda noche", concluye el rabino. (none)Arriba Facebook Twitter Compartir Envíe esta página por e-mail Imprima esta nota Contexto Contenido relacionado Jesús, visto por otras religiones24.12.10 La Última Cena de Jesús fue un miércoles18.04.11 El Papa sostiene que los judíos no fueron culpables de la muerte de Cristo03.03.11 Letras sagradas con pluma de mujer30.01.11 123Más no BBC UK